Kristy Uzarraga y Saint John of God Polyclinic

En el centro de los Hermanos de St John of God en Manila hemos descubierto el apoyo que prestan los profesionales más allá de su trabajo.

Kristy Uzarraga (a la izquierda en la foto), de 47 años, es enfermera en el centro de Quiapo. Suele quedarse mucho más tiempo del que le corresponde cada día y el año pasado recibió un premio de toda la clínica por su compromiso. Kristy tiene dos hijos de 15 y 13 años, pero tiene además acogido en su casa a Abu (en la foto con peto y polo rojo), de tres años. Desde que está con ella ha crecido y ganado cinco kilos.

El pequeño Abu es hijo de Nor-Ain, de 38 años. Nor-Ain fue abandonada por su marido, de 31 años, aunque nos dice que ha vuelto a casa y no sale a buscar trabajo. Ha dado a dos de sus hijos, un niño y una niña, en adopción. Los otros cinco aparecen en la foto. Los mayores, Abdulla, de ocho años y Ari de siete, van al colegio. Abdul, de cinco, suele ir tres días en semana al centro de Manila donde la Hermana Sara se ocupa de él mientras trabaja en el área de ginecología. El más pequeño, Asahri, de nueve meses, se agarra al biberón de agua y azúcar, básicamente su alimento del día. El biberón lleva un rato vacío pero él sigue chupando.

El Saint John of God Polyclinic  alberga servicios de obstetricia, ginecología y pediatría, entre otros. Nos cuenta la doctora que las madres en Filipinas son muy jóvenes y que debido a la cantidad de embarazos han desarrollado un área de «counselling». Los profesionales del centro asesoran a las mas jóvenes sobre cómo controlar la natalidad a través del  Método Billings. En el caso de que no puedan quedarse con el bebé por motivos económicos, el centro dispone de un servicio de adopción. Nos cuenta la doctora que una vez que tienen el bebe el 99% de las madres se quedan con ellos.

Llegada a Filipinas

Hemos llegado a Filipinas, con más de 7.000 islas cuenta con una gran variedad étnica por la influencia de indios, árabes e indonesios. El periodo español comenzó con la llegada de Fernando de Magallanes en 1512. Aunque era portugués, viajó bajo bandera española por la negativa de su rey a financiar el viaje que debía encontrar la ruta a las Indias por el Oriente y sería el primer viaje que rodearía el mundo. Con el conquistador Miguel López de Legazpi el archipiélago recibió el nombre de Islas Filipinas en honor a Felipe II, entonces príncipe de Asturias. La hegemonía española de las islas duró 333 años hasta 1898. Tras breves períodos de ocupación norteamericana y la invasión de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, Filipinas recuperó su soberanía. Durante veinte años fue gobernada por el dictador Ferdinand Marcos (algunos le recordarán más por los 22.700 pares de zapatos que acumuló su mujer, Imelda), hasta que en 1986 Corazón Aquino le sucedió tras unas elecciones democráticas. Hoy es presidente su hijo Benigno Aquino III.

En Filipinas viven 92 millones de personas de muy diversas etnias. Acostumbrados a la inestabilidad política, terremotos y sobre todo tifones, destaca su capacidad para sonreír. Nos cuenta el Hermano Marco que a los filipinos les gusta reunirse y aprovechar cualquier ocasión para celebrar. No en vano se denomina al país “la sonrisa de Asia”, y su eslógan es it is more fun in the Philippines” (es más divertido en Filipinas).

Los idiomas oficiales son el inglés y el tagalo, pero se nota la influencia del castellano. Los días de la semana y los meses de año se dicen igual, y más de 8.000 vocablos tienen raíz castellana como kabayo (caballo) silya (silla), botelya, basura, o gwapa (guapa).

El centro de los Hermanos está ubicado en el barrio de Quiapo, muy populoso, con cientos de pequeños puestos que venden cualquier artículo o películas pirateadas. Las casas están sobreelevadas para paliar las consecuencias de las inundaciones que se producen en la época de lluvias, que comienza ahora. En la misma calle del centro, calle Hidalgo, una familia vive en la acera alrededor de un carro de la compra donde duerme el más pequeño. Nos cuenta la Hermana Sara que con cada tifón muchos tienen que empezar de nuevo.

Nos ha llamado la atención el gran número de niños y  jóvenes que hay por las calles. Muchos van vestidos de uniforme por las numerosas escuelas y universidades de la zona. Nos cuentan los Hermanos que la educación es una prioridad en el país y que el oficio de profesor está muy valorado. El hecho de ser un país de habla inglesa y el menor coste de vida atrae a Filipinas a muchos estudiantes de otros países de Asia.

El Saint John of God Special School es un colegio concebido en su día para niños con problemas de audición, que hoy da servicio a niños con daño cerebral o con diversos tipos de discapacidad , autismo, síndrome de Down, déficit de atención o hiperactividad. Asimismo el centro alberga servicios como obstetricia y ginecología, odontología, pediatría, oftalmología, farmacia y radiología.

Nos cuenta Brother Eldy de Castro que el centro desarrolla numerosas actividades de terapia ocupacional, ya que llegan chicos y chicas cada vez más mayores. Cuando llegamos, un grupo estaba preparando “polvorones”, tan ricos como en España pero consumidos todo el año. También preparan velas, y botellas de detergente que venden a 35 pesos (unos 30 céntimos de euro).

Todo son detalles por parte de los niños del St. John of God Special School y de los Brothers de Manila que cantaron el feliz cumpleaños a uno de sus visitantes. 🙂