Brother Jose Mathew Thottathil

La Casa de la Esperanza no sería lo mismo sin Brother Jose Mathew Thottathil. Director del Pratheeksa Bhavan el 2001, su formación en enfermeria le llevo a Alemania durante 5 años.

En los días que hemos podido compartir tiempo con él en Kattappana nos ha sorprendido su enérgica actividad siempre en la relación de ayuda con los demás: empujando con decisión la silla de uno de los abuelos, invitando a tomar la merienda a alguno de los enfermos mentales en el comedor de los Hermanos, o coordinando la construcción de la casa de varios de los agricultores de la zona.

No hemos conseguido verle sonreír más que dos veces, una cuando levantando el brazo nos mostraba el edificio en construcción de la nueva «Casa de la Esperanza» y la segunda cuando nos tradujo las palabras de un joven residente de la casa: «Estoy aquí porque tengo un pequeño problema psiquiátrico». Os manda un saludo.

Pratheeksha Bhavan, «Casa de la Esperanza»

Kunjachan recogía comida sobrante de los restaurantes para venderla a los dueños de cerdos de la zona. Con el poco dinero que sacaba iba tirando. Por las noches se acercaba a la puerta del dispensario de los Hermanos de San Juan de Dios en Kattappana, dejando doblada cada mañana la manta que el fundador Hermano Fortunatus le había dado. Era 1976 y hoy el centro Pratheeksa Bhavan “Casa de la Esperanza” es un hogar para ancianos con discapacidad, abandonados por sus familias, o sin recursos.

En el primer piso viven 75 hombres y en el segundo 74 mujeres. También hay 20 niños con algún tipo de discapacidad o de familias muy pobres, que estudian en un colegio cerca del hospital.

Los residentes se ocupan de limpiar las habitaciones y los pasillos, hacer las camas, y los que pueden colaboran en la cocina, lavandería o el huerto.

Nos cuenta  Brother Joseph Matthews que en 6 meses se mudarán a un nuevo edificio que los Hermanos están construyendo para 250 personas, con habitaciones dobles y baño propio.

El señor Pilla (Pilla-tan) con 84 años es  el más anciano entre los ancianos  de la “Casa de la Esperanza”. Nadie se levanta más temprano que él en la zona. Cada mañana sale del establo a las 3 de la mañana para repartir leche entre los médicos del hospital de Kattappana. Cuando le preguntamos si nos dejaba hacerle una foto, su sonrisa nos enseñó todos sus dientes alegremente descolocados.