La guerra de Corea y los 5 Brothers irlandeses

La Guerra de Corea fue consecuencia de las tensiones surgidas de la división del país después de la Segunda Guerra Mundial. Tras la rendición incondicional de Japón, las potencias vencedoras dividieron el país en el paralelo 38, el norte procomunista y el sur pro americano. Tras cinco años de tensiones, el 25 de junio de 1950, Corea del Norte apoyado por China y Rusia, avanzó más allá de esta línea; el presidente Truman respondió con el envío de tropas con el fin de frenar el avance del comunismo. Tras más de dos millones de muertos en ambos bandos, el 27 de julio de 1953 en la que se firmó el armisticio.

Hoy el país sigue dividido por el paralelo 38.

El 19 de noviembre de 1959 los cinco primeros Hermanos, irlandeses, llegaron a Corea. Era aún un país devastado por la reciente guerra. Compraron una antigua fábrica textil japonesa y la convirtieron en un hospital, el Saint John of God Clinic de Gwanjou. Hoy 31 Hermanos y 230 trabajadores prestan servicios de salud y asistencia en Gwanjou, Chuncheon, Damyang y Seúl.

En la foto vemos a los cinco pioneros, del que sólo sobrevive Brother Brandon (sentado, más al centro, con entonces 25 años).

Uno de los continuadores de la labor de los cinco fundadores es otro irlandés, Brother John Conway. Vino para un año a Corea y lleva 30. Hoy es Prior de Gwanyou y Secretario de la Provincia de Corea. Es un enamorado del país y de su hospitalidad. Formado en enfermería y profesor de inglés en la universidad, impresiona ver cómo le aprecian todos en el hospital y cómo le abrazan los abuelas en el centro de mayores. Un persona especial Brother Conway. En el video abajo, nos cuenta su llegada a Corea hace tres décadas.

Bañera móvil y centro de mayores de Seúl

Hemos visitado el Seoul Evergreen Elderly Center , al que están adscritos más de 800 mayores del distrito. Allí trabaja la Hermana Ana María, granadina que lleva siete años en Corea que nos cuenta lo activos que son los abuelos coreanos. Se realizan todo tipo de actividades, como baile, percusión, gimnasia, ajedrez o jardinería. Se enseña caligrafía china e incluso se organizan competiciones de murales a nivel nacional, este año ganó un residente del centro. También se enseña Photoshop; varios abuelos traen fotos antiguas y ellos mismos las restauran. Lo que más éxito tiene es la sala de billar. Los abuelos van con equipación digna de una competición profesional. En la mesa del fondo un grupo aplaude a uno de los mayores que muy concentrado desliza el taco con un guante: “Korean champion, Korean champion”, nos señalan dos mayores levantando las cejas.

Lo que más nos ha sorprendido ha sido el servicio de baño móvil para aquellos que no pueden desplazarse. Cuatro personas, a menudo voluntarios, se encargan de transportar la bañera en una furgoneta a los domicilios de los 200 mayores con movilidad reducida o que no tienen baños en sus casas. Abajo una de las abuelas que nos recibió con toda la alegría cuando fuimos a visitarla con la Hermana Ana María. Por su avanzada artrosis no puede salir de su casa pero gracias al centro se beneficia de este servicio tan creativo.

Integración y Cappuccino

La integración en una parte clave en el tratamiento de las personas con habilidades diferentes en los centros de San Juan de Dios que visitamos en Corea. Como dice Brother John Conway, dicha integración empieza por la propia terminología, ya no se habla de pacientes sino de “guests” (huéspedes) o “clients”. Los centros diseñan programas de capacitación con el fin de motivar a los clientes a realizar un trabajo por el que son remunerados. En este momento en el Chuncheon Welfare Center se realizan bolsas para la marca deportiva Feltics y se ensamblan fusibles para Hyundai.

En el Seoul Evergreen Center se realizan estuches de Hello Kitty y se embalan cientos de rotuladores exportados a Perú. Aquí, las madres de los clientes más jóvenes ayudan en la tarea. La música de la radio suena mientras las cajas de cartón vuelan a un ritmo desenfrenado sobre las pilas de rotuladores. Otros 20 clientes con esquizofrenia han salido a trabajar a un supermercado cercano; como dice Brother John, la integración es un proceso gradual que pasa por distintos programas hasta poder incorporarse al mercado laboral. Solo con una continua supervisión se evita que los clientes abandonen la medicación y empiecen desde cero, el denominado “síndrome de la puerta giratoria”.

Nos han sorprendido especialmente los proyectos que los Hermanos desarrollan en sus centros de Gwanjou y en Seúl. Integrada en el edificio del Hospital General de Gwangju se encuentra una cafetería de la franquicia Kenya Express, muy conocida aquí. La marca ha cedido gratuitamente al Hospital el uso de la marca, y el personal está compuesto clientes con discapacidad intelectual supervisados por el vietnamita Brother James.

En el caso de Seúl, Brother Andrew Lee ha concebido desde cero una cafetería “Granada Café”, que sería la envidia de cualquier Starbucks. Se nota su afición por el diseño gráfico, todo está cuidado al detalle. Los huéspedes del Seoul Evergreen Center muelen el grano y atienden a los clientes. Las galletas que acompañan el café vienen de un centro de dispacitados del otro lado del río Han que divide Seúl. De la caja se ocupa An Jong Nam, y de las mesas Gil Jin Hee, más extrovertida. En la foto se nos ve con Chu Jong Cheon, de 25 años; se iba corriendo a nadar con su padre, piloto de Korean Airlines.

A ver si volvemos pronto porque en “Granada Café” cada diez cafés te regalan uno…o si no, lo pedimos por internet. 🙂

Damyang Daegun, Juliana Whang y el tenor Jin Yong Wook

Hemos visitado el Hogar de Mayores de Damyang Daegun, a 60 kms de Gwanjou. El centro lo dirige el Hermano John Kim, que cuida con su equipo de 58 residentes, 14 de ellos hombres. Llegamos a mediodía, cuando se reunían en el salón para el almuerzo. La mayoría comían el muy popular Bibimbop, un arroz salteado con vegetal, ternera, huevo y una salsa de chile picante (gochujang, que los europeos prudentes solemos pedir separada)

Es un centro muy amable y animado; las habitaciones de los residentes no se distinguen por números ni nombres sino por colores; cuenta además con varias habitaciones para que las familias visitantes puedan pasar la noche sin coste.

El centro acoge sobre todo a enfermos de Alzheimer. Nos sorprendió Juliana Whang, de 68 años, risueña residente desde hace 2 años tras sufrir infarto cerebral. Juliana nos saludaba repetidas veces dándonos la mano y nos mostraba cada habitación. El Hermano John Kim nos contó que ponía tanto empeño porque Juliana cree que es la directora del centro. Se la puede ver abajo muy sonriente con una de las enfermeras.

Al terminar nuestro recorrido nos llamó la atención oir música de ópera al fondo del pasillo. Venía de la habitación que alberga el piano y recuerdos de Jin Yong Wook, joven tenor que cantó con Pavarotti. Murió el 19 de abril de 2005 en un accidente de coche en Italia. Sus padres, admiradores de la labor de los Hermanos en Damyang, hicieron una gran donación al hogar de mayores con la sola condición de que se reservara una habitación en memoria de su único hijo. Su madre es voluntaria en el centro.

Masacre de Gwangju, Gaegogi (carne de perro) y Hanbok

Hemos visitado el Memorial del Levantamiento Democrático del 18 de mayo, que conmemora los hechos que hacen de Gwanjou la cuna de la democracia en Corea del Sur. Desde ese día hasta el 27 de mayo de 1980, 150.000 personas se fueron concentrando en la Universidad para protestar contra los abusos del dictador Chun-Doo-hwan, tras su golpe de Estado seis meses antes. En ese tiempo cientos de taxistas y autobuses bloquearon la ciudad para impedir el paso de los tanques, pero el ejército usó aviones y paracaidistas para reprimir brutalmente la protesta disparando con metralletas a los manifestantes. Durante 9 días de represión murieron entre 1.000 y 2.000 personas. La masacre fue silenciada al mundo, y sólo 10 años después salió a la luz. Nos cuenta el Hermano John Conway que durante esos días admitieron a los heridos sin registrarlos en el St John Hospital, con el fin de proteger sus vidas. Abajo la imagen de los profesores saliendo de sus clases intentando parar a los soldados, el monumento en memoria a los caídos y la sala con las fotos de los fallecidos hasta la fecha.

A la hora de comer nos hemos encontrado con una sorpresa, hemos comido Gaegogicarne de perro. Su sabor es parecido al de la carne de ternera; se coloca en la plancha mezclado con verduras para que se cocine en su propio jugo y se envuelve en hojas de lechuga o menta con una suave salsa. Más tarde y descolocados por el tema, hemos preguntado al Hermano Andrew Kim por la raza; nos ha dicho que se aproxima al San Bernardo y que son criados únicamente como alimento. Aún seguimos dándole vueltas.

Aprovechado el dia festivo con ocasión del Buddha’s Birthday, hemos podido asistir a la ceremonia tradicional del té en Corea. La forma de servir el té formaba parte de las ceremonias de la corte real y en todo el proceso el numero 3 se repite. Se vierten 3 chorritos de té verde en cada vaso, se bebe en 3 sorbos y se toman 3 tazas. Las mujeres llevaban el vestido típico Coreano, Hanbok, de lineas simples y armoniosos colores, diseñado a finales de la Dinastía Joseon (principios del siglo XX)

Velos y flores blancas en Corea del Sur

Hemos llegado a Gwanjou, Corea del Sur, y este ha sido el caluroso recibimiento de los Hermanos (coreanos e irlandeses!). De hecho fueron cinco Hermanos irlandeses los fundadores del primer centro en 1960, poco después del fin de la guerra.

Recién llegados, sin abrir las maletas, hemos asistido en el St John of God Hospital a una ceremonia para recordar a los fallecidos en el centro en el último año que reúne a los familiares, trabajadores y voluntarios del hospital. Ha sido un acto tan emotivo que aún sin saber coreano nos ha emocionado. En Corea se honra a sus fallecidos con velos y flores blancas en señal de luto, con un baile simbólico representando la marcha del alma hacia la otra vida (la bailarina perdió a su marido este año) y un mural con todos los nombres de los fallecidos (en este caso en las ramas de un árbol)
El acto terminó con la proyección de un vídeo realizado por el Hermano Theo con las fotos de cada una de las personas fallecidas este año en St John of God Hospital. De nuevo, no hace falta saber coreano.