Kunjachan recogía comida sobrante de los restaurantes para venderla a los dueños de cerdos de la zona. Con el poco dinero que sacaba iba tirando. Por las noches se acercaba a la puerta del dispensario de los Hermanos de San Juan de Dios en Kattappana, dejando doblada cada mañana la manta que el fundador Hermano Fortunatus le había dado. Era 1976 y hoy el centro Pratheeksa Bhavan “Casa de la Esperanza” es un hogar para ancianos con discapacidad, abandonados por sus familias, o sin recursos.

En el primer piso viven 75 hombres y en el segundo 74 mujeres. También hay 20 niños con algún tipo de discapacidad o de familias muy pobres, que estudian en un colegio cerca del hospital.

Los residentes se ocupan de limpiar las habitaciones y los pasillos, hacer las camas, y los que pueden colaboran en la cocina, lavandería o el huerto.

Nos cuenta  Brother Joseph Matthews que en 6 meses se mudarán a un nuevo edificio que los Hermanos están construyendo para 250 personas, con habitaciones dobles y baño propio.

El señor Pilla (Pilla-tan) con 84 años es  el más anciano entre los ancianos  de la “Casa de la Esperanza”. Nadie se levanta más temprano que él en la zona. Cada mañana sale del establo a las 3 de la mañana para repartir leche entre los médicos del hospital de Kattappana. Cuando le preguntamos si nos dejaba hacerle una foto, su sonrisa nos enseñó todos sus dientes alegremente descolocados.